¿Cómo convertirse en un instructor de yoga?

El yoga es una disciplina de carácter filosófico procedente de la India que pretende aportar bienestar emocional y físico a la persona a través del equilibrio entre mente y cuerpo. Yoga significa «unión» y busca la armonía física y espiritual.

Es una práctica que pretende relajarnos, descargar el estrés y las dolencias, buscar el descanso mental y hacernos crecer como personas. Conocerlo y practicarlo requiere de unos conocimientos básicos y aptitudes para transmitir estos conceptos clave que ayudará al alumnado a sentirse mejor y alcanzar un estado físico y mental saludable.

Recibir una formación de calidad

Comencemos por una cuestión muy básica: no todo el mundo sirve para ser instructor de yoga. Se requieren habilidades especiales tales como la empatía, la paciencia, la capacidad de comunicar o la de generar una buena conexión entre el alumnado. 

Si ya tenemos claro que esta es nuestra vocación y queremos seguir adelante hay dos formas básicas de instruirnos en el yoga. La primera es a través de un curso o máster en yoga; esto durará mínimo un año, aunque hay cursos de hasta cinco años (pongamos que de 300 a 400 horas de formación intensiva por año académico) y permitirá al aspirante a instructor adquirir una mirada general de la disciplina del Yoga. 

Otra fórmula es especializarnos en uno de los tipos de Yoga existentes. En tal caso la formación será más corta y nos permitirá profundizar más sobre una tipología concreta. Es un buen método para empezar y nos dará la posibilidad de trabajar pronto, aunque tarde o temprano querrás aprender más.

La opción de la enseñanza no reglada

Hay muchas personas que adquieren los conocimientos ligados al yoga a través de métodos alternativos: una formación larga y continuada con otro profesor, videotutoriales, un viaje a la India, etc… la enseñanza no reglada no debe descartarse de antemano ni despreciarse, simplemente hemos de ser conscientes de los riesgos que conlleva; muchas veces no abarca todo los conocimientos que son exigibles, sobre todo en el plano teórico. Además, es más difícil (aunque no imposible) emprender una carrera laboral sin una formación reglada y homologada.